España vuelve a fracasar en la escuela0

Lectures (604) 11/11/2005, 09:09  |  La-Vanguardia.-FERNANDO-GARCÍA/Bruselas

El deterioro de la enseñanza en España se confirma sin lugar a dudas. Un informe de la Comisión Europea sobre el cumplimiento de un programa de mejora de la educación con vistas al 2010 sitúa al país en los peores lugares de la UE en cuanto a tasas de abandono escolar y de terminación de los estudios de secundaria. La situación fue de mal en peor entre los años 2000 y 2004.

Portugal y Malta son los único socios europeos que superan a España en cuanto al fracaso del sistema educativo. A esos otros dos estados les cabe sin embargo el consuelo de haber mejorado. En el caso español, el porcentaje de población de entre 20 y 24 años que había acabado al menos la enseñanza secundaria superior pasó del 66,2% de hace cinco años al 62,7% en el 2003, para caer hasta el 61,8% en el 2004. Un índice muy por debajo de la media de los Veinticinco, que evolucionó del 76,4% al 76,7%. Malta marcó el pasado año el récord a la baja, con sólo un 47,9% de jóvenes que habían finalizado estudios en el instituto, pero cuatro años antes su ratio había sido del 40,9%. En la misma línea, los portugueses pasaron del 42,8% en el 2000 al 49% en el 2004.

En este importante indicador, la enseñanza española aparece muy alejada del nivel de los países más poderosos de la Unión (Alemania, Reino Unido, Francia e Italia), que en todos los casos arrojan porcentajes superiores al 70%. Y no digamos con respecto a los países nórdicos - con el 86,3% de Suecia y el 84,6% de Finlandia- y a aquéllos del Este que mantienen la fuerte exigencia de las repúblicas soviéticas en la materia, como Chequia (90,9%) y Eslovaquia (91,3%). Cuando a principios del decenio la UE elaboró el programa Educación y formación,al que responde el informe publicado ayer, los Veinticinco se fijaron como uno de los objetivos que para el año 2010 el 85% de los europeos de 20 a 24 años haya completado la educación secundaria superior.

Si el actual promedio comunitario del 76,7% queda aún lejos de la meta, el español (de menos del 62%) queda a una distancia en principio difícil de salvar en seis años.

La situación de España en el contexto comunitario es tan nefasta o aún más cuando se mide en índices de abandono escolar. Aquí la tasa de jóvenes de entre 18 y 24 años que no había completado el primer ciclo de enseñanza secundaria inferior ni continuado algún tipo de estudios o de formación no sólo aumentó desde un 28,8% en el 2000 hasta el 31,1% en el 2004, pasando por el 30,8% en el 2003, sino que casi duplicó el índice de la Unión, que el año pasado se situó en el 15,7%. Si se tiene en cuenta el objetivo europeo de limitar dicho porcentaje de abandonos a un 10% en el 2010, España aparece definitivamente hundida y con escasas posibilidades de alcanzar las metas que la Unión está marcándose con la doble finalidad de mejorar la formación de la sociedad y de no perder el tren de la competitividad con otras potencias por culpa de una pobre preparación.

De nuevo, Malta y Portugal acompañan a España en esta segunda clasificación. Y de mediocre en cuanto a niveles de formación continua, con un ratio de 5,1% trabajadores que en los cuatro meses anteriores a las entrevistas había participado en cursos de reciclaje. El promedio europeo asciende al 9,9% y el propósito de la Comisión Europea es llegar al 12,5% de aquí a cinco años.

Tampoco la inversión pública en enseñanza da la talla europea. España está estancada en el 4,4% del PIB desde el 2002, cuando la media comunitaria asciende al 5,2%. Un dato que el comisario de Educación, Jan Figel, criticó con especial hincapié. En su análisis general del informe, Figel dijo: "Las reformas nacionales van en la buena dirección. Pero el balance es pobre y deben hacerse esfuerzos más sostenidos para asegurar la viabilidad a largo plazo del modelo social europeo. El nivel de inversión pública y privada en educación sigue siendo insuficiente para llevar a buen puerto las reformas necesarias y contribuir a la estrategia de Lisboa de crecimiento y empleo".

Una paradoja. España mejoró en un 15% su índice de diplomados en Matemáticas, Ciencia y Tecnología, y pasó de 65 por cada 1.000 habitantes de entre 20 y 29 años en 2000, a 84 en 2003. nuevo los dos países pueden consolarse, no obstante, con el dato de una evolución favorable: el primero pasó de un índice de abandono de un 54,2% al 45% entre el 2002 y el 2004, período en que Portugal progresó desde el 42,6% al 39,4%.

Los españoles son, por otro lado, más proclives a dejar los estudios que sus congéneres femeninas. La diferencia supera los siete puntos: 37,8% en el caso de ellos frente a 24,1% en el de ellas.

España también empeoró en sus niveles escolares de lectura, medidos según el índice de estudiantes de 15 años con dificultades para leer. Del 16,3% registrado en el 2000 se pasó al 21,1% en el 2003, mientras que el promedio de la Unión se situó el año pasado en el 19,8%, a gran distancia del objetivo de un 15,5% en 2010 fijado en el programa europeo. En este caso, Alemania (22,3% en 2003), Italia (23,9%) y Portugal (22%) superaron a España por la cola.

La posición española es también mediocre en cuanto a niveles de formación continua, con un ratio de 5,1% trabajadores que en los cuatro meses anteriores a las entrevistas había participado en cursos de reciclaje. El promedio europeo asciende al 9,9% y el propósito de la Comisión Europea es llegar al 12,5% de aquí a cinco años.

Tampoco la inversión pública en enseñanza da la talla europea. España está estancada en el 4,4% del PIB desde el 2002, cuando la media comunitaria asciende al 5,2%. Un dato que el comisario de Educación, Jan Figel, criticó con especial hincapié. En su análisis general del informe, Figel dijo: “Las reformas nacionales van en la buena dirección. Pero el balance es pobre y deben hacerse esfuerzos más sostenidos para asegurar la viabilidad a largo plazo del modelo social europeo. El nivel de inversión pública y privada en educación sigue siendo insuficiente para llevar a buen puerto las reformas necesarias y contribuir a la estrategia de Lisboa de crecimiento y empleo”.

Una paradoja. España mejoró en un 15% su índice de diplomados en Matemáticas, Ciencia y Tecnología, y pasó de 65 por cada 1.000 habitantes de entre 20 y 29 años en 2000, a 84 en 2003.


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