Prefiero la cárcel a la escuela0

Lectures (981) 17/03/2005, 11:14  |  La-Vanguardia.-JAVIER-RICOU/EL-PALAU-D'ANGLESOLA  |  Etiquetes: #Salut laboral,

Ir al colegio, algo que hacen a diario millones de adolescentes, se había convertido para Josep en todo un sacrificio. Y no es que le agobiaran las clases, le molestara madrugar o se hubiera cansado de estudiar. El problema de Josep era, asegura el adolescente, los compañeros que tenía en el instituto de Mollerussa donde cursaba tercero de ESO.

"Si no actuamos esto pronto será como Harlem y lo que me duele es que ahora mi hijo parezca el culpable, cuando es el único que puede ir con la cabeza muy alta"

Josep es muchacho de pocas palabras. Ya lo dice su madre: "Todo lo que le ha pasado es por ser demasiado tímido y buen chico".

Aunque para explicar su particular drama sobra la retórica. Junto a sus padres, Josep quiso narrar ayer a La Vanguardia lo que ha sido su vida los últimos meses, un calvario que parece sacado de un manual de bullying.

En ese diario que Josep no tiene escrito, pero guarda en su mente, cobra ahora especial importancia un episodio ocurrido el pasado mes de octubre. "Yo estaba en una fila, con otros cuatro o cinco compañeros, para entrar en el comedor, cuando empezaron a pegarme todos", recuerda el adolescente, de 14 años y vecino de El Palau d´Anglesola. Iban pasando uno a uno y le daban golpes en la espalda y la nuca. Para Josep ese fue uno de sus peores días en la escuela. De hecho, estas agresiones, cometidas presuntamente en el mismo instituto, le afectaron tanto que esa tarde no volvió a casa. "Ese fue el día que salimos a buscarle y que él incluso pensó en suicidarse", interviene el padre de Josep.

Aunque esa noche el muchacho se fue a dormir sin explicar nada a sus padres, días después Josep se atrevió a dar el paso de contar a su familia lo que le pasaba. "Fue muy difícil, ya que hasta entonces todo me lo guardaba para mí". "Al principio piensas que eso son chiquilladas y que se acaban ahí", afirma la madre. No obstante, la familia habló con los responsables del centro y, al parecer, esos escolares que participaron en la agresión fueron apercibidos por la dirección del instituto, tal como indicó ayer el director de Ensenyament en Lleida, Carles Vega. "Los siguientes dos meses, después de esa agresión, fueron relativamente tranquilos", añade Josep. Pero en enero las cosas volvieron a torcerse. Otros dos escolares, "a los que yo consideraba mis amigos, empezaron a meterse conmigo", revela el muchacho. "Y si podían hacerlo cuando había mucha gente delante, mejor", añade Josep.

Hace tres semanas, el adolescente acabó de hundirse cuando supuestamente esos dos amigos, según asegura, repartieron entre el resto de escolares una especie de planfleto que ha hecho mucho daño tanto a Josep como a su familia. Entre otras frases escribieron: "Maricón anda suelto", "pierde aceite", "evitad que esté detrás vuestro" o "huele a rancio porque no se ducha ya que en casa le dicen que el agua está cara".

Fermín, padre de Josep, quiere llegar hasta el final. "Si no actuamos esto pronto será como Harlem y lo que me duele es que ahora mi hijo parezca el culpable, cuando es el único que puede ir con la cabeza muy alta", dice el hombre. Recuperarse de todo esto no va a ser sencillo para Josep, quien, pese a todo lo padecido, aún cree que sus compañeros "no han sido conscientes de todo el daño que me han hecho". De regresar al mismo instituto no quiere ni oír hablar. "Prefiero ir a la cárcel antes que a ese centro", asegura. Su madre entiende ahora muchas cosas. "Despertarlo por la mañana y decirle que tenía que ir al colegio era como matarlo cada día", afirma la mujer.

La familia no está nada satisfecha con la forma en la que el instituto La Serra de Mollerussa intentó solucionar este problema. El director de Ensenyament admitió ayer que quizás "todos han podido cometer errores en este caso". No obstante, defendió que el instituto intentara solucionar el tema de forma interna, sin notificarlo al departament, al tiempo que consideró un error de los padres haber denunciado el caso a los Mossos. La consellera de Ensenyament, Marta Cid, anunció ayer "tolerancia cero" ante los casos de acoso escolar y también admitió que en este episodio de Mollerussa las gestiones hechas por las autoridades educativas "no han dado los frutos que habríamos querido".


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