La enseñanza, un entierro de la cultura0

Lectures (477) 04/05/2005, 08:48  |  Asturia-Liberal.--José-María-Fernández-Gutiérrez  |  Etiquetes: #LOGSE,

Hay que ser sumisos para no levantar la voz ante las leyes de Enseñanza en España.
Hay que ser ciegos para no ver que caminamos hacia el abismo.
Hay que vivir opíparamente del sindicato, la política y la pedagogía oficial para no denunciar que nuestra juventud es de las más analfabetas de Europa.
Hay que tener mucho miedo para callar tanto.
Y en España hay sumisión, ceguera, vividores y miedos.

Los jóvenes alemanes, con una preparación fruto de la exigencia, podrán venir a vivir al sol y a que los hijos de la ESO les pongan las cervezas

Ahora, por fortuna, se alzan algunas voces individuales y valientes que señalan los problemas de la Enseñanza en España, tal el libro de Javier Orrico: La enseñanza destruida, prólogo de Fco. Rodríguez Adrados, Madrid, Huerga y Fierro, 2005.

No me costará mucho escribir lo que sigue porque me voy a limitar a transcribir textos a los que añadiré la guinda personal. Espero que el conjunto dé una imagen lo suficientemente preocupante como para que el lector sienta necesidad de leer el libro de principio a fin.

“Este es el relato de las pedagogías de la irresponsabilidad que la reforma socialista impuso, del nuevo poder de los sindicalistas y los pedagogos sobre los profesores, de la desaparición del clima de trabajo y exigencia, del arrinconamiento de las nociones mismas de asignatura y examen, de la extirpación de la voluntad y la memoria, del mérito y la recompensa” (De la contraportada del libro)

Lo que afirma, explica y razona el libro es el acoso y derribo de los profesores que son sustituídos por sindicalistas (lucha de clases) y pedagogos partidarios de la desaparición del esfuerzo, de la responsabilidad, de la memoria como fuente de acopio de datos útiles y la entronización, en su lugar, de la lotería o la suerte cuando no la pertenencia a un determinado partido político, una forma de pensar e incluso una fidelidad probada al régimen o gobierno de turno.
Vamos, todo lo que no debe ser: el entierro de la cultura.

Siguen asuntos tales como la operación minuciosa para transformar la labor del profesor: “ de coprotagonista a mero autor secundario, de profesor a funcionario (si hay una mentalidad opuesta a lo que debiera ser un profesor, crítico, inquieto, capaz del entusiasmo, es justamente la de funcionario) lector agobiado de toneladas de decretos, necesitado de neodiccionarios del lenguaje de los logsócratas, simple testigo mediador en el aprendizaje cuasi autónomo de sus alumnos…” (p. 27), opinión que muestra a las claras que a los cabezas pensantes que diseñaron la LOGSE no les interesaba la existencia de profesores capaces de amueblar la inteligencia de los alumnos; les interesaban una serie de sujetos grises armados con Boletines para ser la voz de su amo, del gobierno de turno. Y hay que admitir que lo han conseguido.

No menos cruel es lo que se dice del destino que les espera a los amamantados a los pechos de la LOGSE:
“una ley nefasta que va a causar daños irreparables a la enseñanza pública y, con ella a las clases trabajadoras. Es, además, una ley profundamente reaccionaria, que, al degradar la enseñanza a la que todos tienen acceso, hará que quien pueda lleva a sus hijos a centros privados (en los que) el trabajo, la disciplina y las enseñanzas complementarias acabarán por conferirles una preparación aventajada sobre quienes no hayan tenido nunca que enfrentarse al menor obstáculo. En suma, el hijo con talento del albañil o del empleado será albañil o se le dará un título universitario degradado… de imposible competencia con los de las universidades privadas donde los hijos de los privilegiados podrán suplir lo que no les dio la LOGSE. Y… pervivirán las clases y los sindicatos que las necesitan para seguir luchando por ellas y los jóvenes alemanes, con una preparación fruto de la exigencia, podrán venir a vivir al sol y a que los hijos de la ESO les pongan las cervezas” (p. 28)

No sólo los alemanes, los ecuatorianos y de otros países cuyos padres han llegado de emigrantes recientemente a España y que saben lo dura que es la vida se están esforzando y serán, no tardando mucho, la intelectualidad de esta España blanda, de esta España que se desangra entre la apatía cultural y el mercadeo del gobierno para mantenerse en el poder.

Con otras palabras, pero Gustavo Bueno siempre decía en sus clases que, desaparecido el espíritu crítico, desaparecería la Universidad y se convertiría en una Academia de pueblo. A los profesores hoy, por decreto, los han convertido en paletos del régimen.

Unamuno decía que en la enseñanza importa más el qué que el cómo; que de qué sale mucho mejor el cómo que al revés. Los cerebros de la LOGSE enmiendan la plana a Unamuno y dicen que todo es pedagogía, que todo en la enseñanza es el cómo. Un gran hallazgo para sus intereses, pero un atentado contra la inteligencia y la enseñanza. Así nos luce el pelo.

Bueno, lean el libro. No les defraudará.


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