Una vida en cuestión0

Lectures (248) 15/05/2005, 14:54  |  el-Periódico.-ANTONI-FUENTES

La revelación sobre la mentira de Enric Marco ha puesto en marcha la revisión del resto de su currículo anarco-sindicalista.

En 1989 renunció a las siglas de CNT tras una sentencia judicial y optó por adoptar las siglas de la CGT

Dirigió su actividad pública hacia la Federación de Padres y Madres de Alumnos de Catalunya (Fepac), en la que estuvo unos 20 años y llegó a ser vicepresidente

Sus antiguos compañeros de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y algunos luchadores antifranquistas han manifestado sus dudas sobre su temprano alistamiento en la Columna Durruti, con sólo 14 años, (él dice que nació el 14 de abril de 1921) y sospechan que se trata de otra "novela histórica" del falso preso de un campo de exterminio nazi expresidente de la Amical de Mauthausen. Cuando las tropas de Franco entraron en Barcelona, Marco afirma que estaba en Montserrat convaleciente de unas heridas causadas en el frente.

Sin embargo, los cenetistas históricos que participaron en la guerra, algunos de ellos en la Columna Durruti, tienen serias sospechas sobre la veracidad de esta historia del que llegó a ser máximo dirigente del sindicato en 1978 y 1979. "Ningún veterano del sindicato en el exilio responde por él", aseguró a este diario el secretario general de la CNT, Iñaki Gil, que recuerda que Marco "rehuía" el contacto con este colectivo.

Participación dudosa

También levanta sospechas el hecho de que Marco afirme que participó en la columna más emblemática para los anarquistas. "Quizá se trata de otro capítulo de la novela histórica que escribió con tintes megalómanos", añade Gil, que recuerda que por aquel entonces Marco estudiaba Historia Contemporánea.

Jesús García, miembro del comité nacional de la CNT encabezado por Marco hasta 1979, afirmó que los integrantes de la Columna Durruti se conocían pero no tenían noticia de Marco. Respecto a los años de la transición, García indica que Marco no participó en las reuniones clandestinas en las que se preparó la reaparición de la CNT. "En esa época --añade-- nos conocíamos todos los que nos movíamos en la clandestinidad".

El presidente de la Asociación Catalana de Expresos Políticos, Enric Pubill, coincide en que Marco no participó en los grupos de solidaridad clandestinos.

Para Joan Zambrana, historiador y autor de La alternativa libertaria. Catalunya 1976-1979, "la lucha antifranquista de Marco y su participación en la guerra civil son hechos ciertos", aunque se trata de un personaje "a medio camino entre los dirigentes históricos y los jóvenes de la CNT".

Rápida ascensión

La primera noticia sin discusión de la aparición en público de Enrique Marcos, como se hacía llamar entonces, se produjo a final de los años 70 en el sindicato del metal de Barcelona. Los metalúrgicos lo propusieron para el cargo de secretario general de Catalunya y, poco después, accedió al liderazgo en España tras la dimisión del comité nacional con sede en Madrid.

"En realidad no fue una elección como tal, sino que apareció por la puerta de atrás de la transición", dijo Iñaki Gil, que añadió que era difícil cuestionar a alguien tan "voluntarioso y predispuesto" después de las dificultades para cubrir el hueco de la dirección.

Uno de los hitos en la carrera sindical de Marco fue la huelga de gasolineras de 1977 y 1978, que llegó a paralizar las estaciones de servicio y obligó a la policía a suplir a los empleados. Pero sin duda el hecho histórico de mayor trascendencia que vivió en la CNT fue el atentado contra la sala de fiestas Scala de Barcelona, el 15 de enero de 1978, en el que hubo cuatro fallecidos. El sindicato achacó la acción a infiltrados de la policía, lo que levantó una caza de brujas interna que llegó a salpicar incluso a Marco. Pero finalmente, identificaron como topo a Joaquín Gambín.

Joan Zambrana relata en su libro que al acabar una manifestación contra los Pactos de la Moncloa celebrada el día del atentado, Marco se dirigió a los presentes y dio por concluida la protesta. Una hora después se produjo el ataque al Scala con cócteles Molotov.

Pese a todo, a los tres meses Marco pasó a ser el máximo dirigente de la CNT pero no pudo frenar una sangría de afiliados y la división interna entre los las facciones de "históricos y renovados". La fractura sin retorno se produjo en el congreso de diciembre de 1979 en Madrid. La tensión fue in crescendo hasta el punto de que Marco tuvo que abandonar el congreso en medio de insultos y de intentos de agresión. "En la comisaría de policía me trataron mejor", espetó el sindicalista antes de salir, según relata la revista libertaria Bicicleta.

Para Zambrana, el entonces secretario general de la CNT no se inclinó claramente por ninguna de las dos posiciones enfrentadas, entre los partidarios de mantenerse fuera del sistema y las de quienes defendían la participación en las elecciones sindicales.

A partir de entonces, se inició un largo pleito entre cenetistas en el que Marco, expulsado del sindicato, se decantó por la creación de una nueva central que en 1989 renunció a las siglas de CNT tras una sentencia judicial y optó por adoptar las siglas de la CGT. Se desvinculó del sindicalismo activo y dirigió su actividad pública hacia la Federación de Padres y Madres de Alumnos de Catalunya (Fepac), en la que estuvo unos 20 años y llegó a ser vicepresidente, y en la Amical de Mauthausen, que presidió hasta que se descubrió su fabulación la semana pasada.


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