Cuando el cambio de escuela no es solución0

Lectures (499) 12/12/2005, 10:42  |  La-Vanguardia.-MERCÈ-BELTRAN  |  Etiquetes: #Salut laboral,

Los abuelos de Emma están desesperados. Desde el pasado curso, según figura en varias denuncias presentadas, su nieta sufre acoso escolar. En algunos momentos temen lo peor. Ahora están a la espera de lo que les diga el Síndic de Greuges, a quien han pedido que intervenga en el caso, a la vista, explican, de que ni desde el colegio - un centro público de Girona- ni desde la conselleria se aporta una solución. Educació asegura que está trabajando en el caso, ayundando a Emma e intentando solucionar el asunto. "Lo único que nos proponen es cambiarla de colegio", dicen los abuelos, algo que ellos no quieren. "¿Por qué no cambian al acosador?", inquieren.

Un estudio sobre acoso escolar revela que no siempre es una buena idea buscar un nuevo centro para la víctima

El sociólogo Ramón Quilis Alemany señala, a tenor de un trabajo de investigación sobre 50 casos de agresividad en la escuela o bullying - que ha realizado con dos psiquiatras y otros dos psicólogos-, que no siempre es una buena solución cambiar a la víctima de una situación de acoso del centro escolar y que sería oportuno que en muchos casos fuera la propia escuela o, en su defecto, la administración educativa, la que buscara un nuevo centro al acosador. "Hay que estudiar muy bien cada situación, la estabilidad psicológica de los protagonistas - acosador y acosado-, y en función de eso decidir si procede ese cambio de colegio y a quién se debe cambiar", afirma el sociólogo.

Quilis explica que "la agresividad infantil en su vertiente escolar tiene elementos que por costumbre, tradición y forma de considerarla parece como si se tratara de un problema que a los propios planificadores sociales se les esté escapando de las manos". En su estudio destaca la necesidad de que la escuela cuente con un protocolo de actuación y con ayuda de profesionales externos que decidan si la víctima del acoso y el acosador precisan de una acción tutorial; de la ayuda del equipo psicopedagógico escolar; de la acción de la dirección; de la intervención de ayuda de un equipo psicopedagógico o de otra ayuda exterior.

De su investigación, Quilis señala que el sistema educativo trabaja con los parámetos de una moralidad conciliadora, "como si las conductas de los jóvenes se tuvieran que reconducir a fuerza de convicciones", y que muchas de las bajas entre los profesionales de la enseñanza se deben a la ansiedad que produce la falta de respuesta en el trabajo con alumnos que no responden a una actitud negociadora.

Al igual que otros expertos en el tratamiento del bullying,Quilis observa que las familias no saben qué hacer ante situaciones de agresividad de sus hijos, pero también constata que los profesionales de la educación reclaman de las familias una mayor intervención en la educación de los hijos. En este punto, el experto apunta que muchas de las familias se sienten impotentes a la hora de combatir los comportamientos temerarios de sus hijos.

Otra de las conclusiones que aporta el sociólogo es que la mayoría de las familias cree que la televisión interviene en la difusión de la agresividad "pero nadie desconecta el televisor; la presencia de la incomunicación entre las familias es muy clara", de ahí que destaque el papel que tienen los padres. "El afecto y la predisposición a tener una actitud madura y sin dimisiones (de su tarea como padres) es un factor muy válido".


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