Parteros de la Loe (divagaciones sobre una ley mal concebida)0

Lectures (1303) 09/01/2006, 13:34  |  La-Nueva-España.-Luis-Arias/Asturias-(22/12/2005)  |  Etiquetes: #Vaga, #LOGSE, #LOE,

El parto de los montes sobre la LOE parece centrarse en la enseñanza de la religión católica, así como en su carácter no evaluable. La Enseñanza Secundaria no va a ser mejor ni peor por la presencia o la ausencia de la religión, propagandísticamente entendida, en los planes de estudio, por mucho que esto no sea de recibo, por mucho que no haya forma de aceptar que los obispados o arzobispados sean agencias de colocación de sus prosélitos con dinero del Estado.

Lo básico es que una enseñanza que renuncia al esfuerzo y al conocimiento en pro de las llamadas «habilidades» del alumnado seguirá siendo pésima, contenga o no en sus planes de estudio la religión católica. Esa misma enseñanza, contente o no a los centros concertados, en cuanto a mantenimiento de los conciertos, si incurre en las mencionadas renuncias, continuará siendo nefasta. Los contenidos no serán más ni menos ambiciosos en función de que los fije la Consejería de turno, o la ministra de ZP, sino que hablarán por sí mismos.

Miren, desde la aplicación de la LOGSE en adelante, el esfuerzo se ha sepultado y el estatus del profesorado en el aula se ha denigrado hasta límites insostenibles. Negar esto implica o bien una ignorancia supina o bien un cinismo estomagante.

Hablemos con claridad meridiana, sin demagogias de ningún tipo. La Enseñanza Primaria y Secundaria no son un castigo para nadie, sino una oportunidad con que se encuentran niños y adolescentes, oportunidad a la que se tiene todo el derecho, y que les sirve para algo tan loable como es aprender. Hacer concesiones del tipo de pasar de curso con un montón de materias suspensas, rebajar los contenidos hasta dejarlos casi en el analfabetismo, desautorizar la labor del docente, etcétera, son, en primer término, realidades que se vienen sucediendo desde la LOGSE en adelante. Son, en segundo término, una estafa en toda regla a un alumnado que en su vida laboral se encontrará con el esfuerzo y la exigencia como realidades que no podrá sortear.

Existe, lo sabemos, el deleite de aprender. Pero se trata de un deleite que, con ser de los más sublimes en el ser humano, demanda de forma inexorable el esfuerzo y arrincona necesariamente la comodidad. Terminar la ESO y el Bachillerato con un nivel de conocimientos ramplón y de los más bajos de la Unión Europea, a la que tanto y tanto queremos homologarnos, es un fracaso y un fiasco.

La LOE, en el espíritu de su letra, no pretende subsanar esto. Sus parteros, en el mejor de los casos, racionalizan y parchean determinadas disposiciones. Pero no entran al fondo de nada. La LOE se concibe como la LOGSE número dos, sin afán corrector, con una voluntad, en el mejor de los casos, de actualizar un fracaso.

La señora Sansegundo y su equipo de notables, por lo demás, no han tenido a bien consultar con un sector decisivo, es decir, con el profesorado. Imagínense el brillante planteamiento que me hacía un día de éstos un amigo. Pongamos que el país entero discute cómo debe ser el uniforme de trabajo de un determinado sector laboral, del que todo el mundo sabe mucho, mientras que los trabajadores de ese gremio permanecen ajenos al debate, entre otras cosas, porque nadie les ha preguntado su parecer y porque saben además que lo que se está discutiendo no es más que un parche. No sería para aventurar buenos augurios. Pues bien, es muy similar a lo que sucede con la enseñanza.

Mientras todo esto se dirime, ahí están los sindicatos de enseñanza, con sus liberados y desertores de la tiza, que van por los centros, como tengo escrito más de una vez, a vender lotería y a informar sobre cuestiones burocráticas. Acerca de las condiciones de trabajo de sus patrocinados no saben y, por supuesto, no contestan.

Mientras, el alumnado de Secundaria está ahí como receptor y sufridor de las demagogias políticas. La mayor parte de los iluminados en cuestiones docentes quiere que la memoria permanezca virgen, que el esfuerzo sea un desconocido. Les reservan sorpresas para el mundo laboral, o para el momento en que emprendan estudios superiores y se encuentren ciegos y cojos por la renuncia al aprendizaje que presidió sus estudios de Primaria y de Secundaria.

El «Sapere aude» kantiano (¡Atrévete a saber) es algo que debe ser proscrito. El entrenamiento en el esfuerzo que supone ese aprendizaje se elimina de los programas. El profesorado es un sector al que no vale la pena consultarle nada. La excelencia, proscrita. No hay carrera docente desde que el PSOE se la cargó en sus primeros años de Gobierno felipista. Universidad endogámica y Enseñanza Media amurallada sin salida a otras opciones. Pregúntense ustedes, tanto que se habla de incentivos y de «productividad» lo que se le valora al profesorado de Secundaria las investigaciones y las publicaciones. Pregúntense ustedes, en fin, si tiene algo de inocente este falso debate al que nos quieren llevar los parteros de la LOE.

Primero, hagan una ley que apueste por la calidad de la enseñanza. Luego, discutamos lo secundario. Pero los parteros de la LOE no están por la labor.

En materia de enseñanza, el PSOE sigue instalado en los despropósitos. Y el PP, en el discurso de Rouco. Y algunos nacionalistas, en inventores de historias sagradas de pueblo escogido.

¡Pobre enseñanza pública!


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