La complicada organización del bachillerato0

Lectures (274) 23/04/2007, 09:45  |  El País. J. A. AUNIÓN - Madrid

Unas 20 asignaturas en dos años, con un nivel de exigencia que no tiene nada que ver con la secundaria obligatoria (ESO). Así describen muchos profesores el bachillerato: un primer curso (16-17 años) en el que los chavales se están adaptando y un segundo (17-18) enfocado casi exclusivamente al examen de Selectividad, la puerta de la educación universitaria. Sea o no porque esté muy comprimido, el hecho cierto es que casi un tercio de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años han dejado de estudiar tras la ESO, y éste es uno de los porcentajes más altos de la UE.

"¿Qué es lo importante? ¿Hacer un buen horario para los profesores o cómo van a poder los alumnos organizar sus estudios?". Con esta pregunta respondía la semana pasada José Antonio Martínez, presidente de la Federación nacional de Directores de Instituto (Fedadi)

Distintos sectores educativos, como el sindicato Anpe, han pedido repetidamente que los dos cursos del bachillerato se conviertan en tres. La propuesta de UGT, apoyada por la Generalitat catalana, era hacer esos tres años, pero sólo para los alumnos con más dificultades. Y la solución que ha propuesto finalmente el Gobierno, que mañana discutirá con las comunidades autónomas, es una especie de curso intermedio entre 1º y 2º. Consiste en que los alumnos de 1º que suspendan más de dos asignaturas, que hasta ahora repetían el curso entero, y hayan aprobado más de la mitad de las materias (cinco o seis), sólo tengan que repetir las que suspendieron. Podrían, además, completar esa especie de curso intermedio con algunas asignaturas de segundo.

Desde algunos sectores (PP, patronal de centros privados Cece, o la asociación de padres católicos Concapa) se ha criticado la propuesta porque consideran que rebajaría el nivel de exigencia, aunque muchos docentes creen que su efecto sería justo el contrario. En los que sí están de acuerdo, incluso los que se muestran a favor del cambio, es que añadirá una gran complejidad a la organización de una etapa ya bastante complicada por la convivencia de asignaturas comunes, de modalidad (si se elige letras, ciencias o arte) y las optativas.

"¿Qué es lo importante? ¿Hacer un buen horario para los profesores o cómo van a poder los alumnos organizar sus estudios?". Con esta pregunta respondía la semana pasada José Antonio Martínez, presidente de la Federación nacional de Directores de Instituto (Fedadi) a los compañeros que le llamaban inquietos por esta razón. Martínez, director del instituto público Pío Baroja, de Madrid, cree que "el hecho de que sea difícil no significa que sea imposible". Con todas la precauciones hasta que se conozcan los detalles de la propuesta, Martínez ya considera que "los alumnos no podrán elegir a la carta" las asignaturas de 2º que estudien en ese curso intermedio, sino que se tendrán que atener a los huecos que les deje el horario. Destaca, además, la herramienta fundamental que necesitará la medida: muchos más recursos de docentes, aulas, etcétera.

El presidente de la asociación catalana de directores Axia, Carles Mata, no está de acuerdo: "La medida está bien si lo que se pretende es evitar el abandono, pero tiene unos problemas organizativos imposibles de superar". Lo primero que habría que saber, dice, es si al alumno de ese curso intermedio se le matricula con un grupo de 1º o de 2º. Si es en uno de 2º, aventura, "harían falta muchos más profesores para hacer el seguimiento tutorial personalizado de los chavales, que tendrían que repetir las asignaturas que les quedaron por su cuenta y con esas tutorías", considera. Y si se les ubica con un grupo de 1º, "sería imposible encajar en sus huecos libres asignaturas de segundo, tal vez coincidiera que pudiera coger una, con suerte".

Un 27% del alumnado repite 1º de bachillerato, según las estadísticas del Ministerio de Educación. Descontados los que abandonan y los que suspenden más de la mitad de las materias, según los expertos, los chavales que podrían beneficiarse de la propuesta del curso mixto, con enormes diferencias entre centros, podría estar entre el 15% y 20%.

Félix Torres es director del instituto Gabriel García Márquez, un enorme centro madrileño con ocho grupos de bachillerato. Considera que la idea del curso mixto es buena, también para el creciente número de jóvenes que lo que quieren es estudiar FP de grado superior (para lo cual hace falta el título de bachiller). Aunque también ve grandes problemas de organización: "Puede haber mucha dispersión, con horas muertas, para los alumnos de ese curso intermedio". Pero cree que los que realmente lo van a tener más difícil son los centros pequeños, ya que los grandes, aunque con más complejidad, tienen también más medios. Y por encima de todo, Torres señala la misma herramienta básica para hacerlo posible: "Más profesorado y más espacios".


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