E-mail a Jordi Sánchez0

Lectures (665) 20/11/2007, 13:28  |  Juan José González 19/11/2007  |  Etiquetes: #LOGSE,

Queridos compañeros:

Quería participar con unas reflexiones que le he hecho por e-mail a Jordi Sánchez, el politólogo, acerca de un artículo que publica hoy en El País tan lleno de corrección política como de servilismo mediático. He aquí mi carta, por si os fuera de interés su publicación:

Apreciado Sr. Sánchez:

He leído con interés su artículo de hoy en el País y he sentido de inmediato la necesidad de escribirle para tratar de hacerle entender que razonamientos como los suyos, con los planteamientos educativos que implican son, precisamente, los que han llevado la educación en Cataluña a los niveles depauperados en los que se encuentra. ¿Cómo decírselo? Nada más leer su artículo lo primero que se le ocurre a uno es que usted no ha estado nunca al frente de una clase con, ¿pongamos diez entre treinta, siendo muy generosos?, alumnos dispuestos no sólo a no estudiar, sino a reventar la posibilidad de que se imparta la materia. Y ese es un mal que se repite ad nauseam: vienen y van planes educativos que jamás arrancan de la realidad, sino de fundamentos ideológicos -y ahí se encuadra el "buenismo" izquierdista que tan responsable es de la actual situación- que, como es de suyo, acaban chocando con la "dura" realidad cotidiana de los centros, donde se padece la "lucha encarnizada" por sobrevivir a tantas disposiciones lenas de un idealismo bien intencionado, pero situado a años luz de una realidad que, desgraciadamente, no va a modificar.

La ligereza con la que está planteada su artículo, que pasa por encima por todo sin "enfangarse" en nada, ni siquiera en qué se hizo de la actitud radical de Esquerra contra los conciertos con las escuelas de élite, cuestión que ha desaparecido del mapa en nuestro oasis, sin que a nadie le haya dado por escarbar para sacar a la luz la realidad: que siguen vigentes; sin señalar el desproporcionado reparto de la inmigración entre la pública y la concertada; alabando la independencia de gestión de los centros, que conduce al amiguismo contractual, que era como se accedía en los tiempos del franquismo; remarcando la necesidad de una carrera docente, pero añadiendo inmediatamente la coletilla políticamente correcta, "que no sea origen de desigualdades", y obviando la desigual implicación del profesorado, la ausencia de una evaluación profesional de la labor docente, las diferentes situaciones entre la carga de alumnado entre unas especialidades y otras, la diferencia en la carga de trabajo que suponen las correcciones y ls actualizaciones curriculares para unas especialidades frente a otras... Es decir, el famoso "todos iguales" que ha amparado permanentemente a quienes se han desentendido de la labor docente y han cultivado la creación del currículum, es decir, quienes por ello mismo estarán en mejor condición de quedarse con las plazas de catedrático que dentro de poco saldrán a concurso, lo que ha provocado el desaliento y el desencanto de quienes han hecho del acto de la clase su norte profesional... (a título de ejemplo, le recomiendo que se pasee por este blog, si tiene tiempo, para comprobar quién, por méritos docentes, debería ser promocionado a catedrático casi sin ninguna otra consideración que la manida "excelencia" de la que usted habla, un poco a humo de pajas, dicho sea con afecto: http://olahjl2.blogspot.com/ Pues bien, el desengaño de este excelentísimo profesor, de quien tengo la oportunidad de aprender continuamente, después de 25 años de profesión, es de tal naturaleza que ni siquiera se presentará a ese concurso caricatura de provisión de plazas de catedrático. Él es, créame, una muestra de la excelencia profesional que jamás será reconocida por el sistema, para vergüenza del mismo.

Voy a lo de la "excelencia". No me extenderé. Los políticos han de vender promesas, como otros venden muebles, coches o perfumes. La última ingeniosidad se la copiaron a Artur Mas: el trilingüismo y cuatrilingüismo efectivo: nuestros alumnos dominarán el catalán, el castellano y el inglés; y el aranés los de la Vall, claro. Mas sacó el caramelo del programa educativo de la escuela Aula, adonde lleva a sus hijos; donde, por cierto, llevo yo a uno de los míos. Obvia, el señor Mas, que Aula es el único centro catalán que ha mantenido las dos líneas de acceso a la enseñanza: en catalán y en castellano, según la lengua materna de los educandos, y sólo posteriormente, cuando los alumnos dominan ambas lenguas, se mezclan. Es muy curioso que el señor Mas desee para sus hijos un sistema que no desea para el resto de los alumnos catalanes. Pero eso tiene que ver con el cambio de paradigma que se impuso por estrategia política: de reivindicar la enseñanza en lengua materna, como un derecho irrenunciable, se pasó a la convicción de que eso de la lengua materna no tiene tanta importancia y que, en definitiva, cuando se gobierna incluso se le puede desposeer de la condición de "derecho". En fin, son este tipo de "cosejas" que van construyendo nuestro país con esos desequilibrios racionales que aquí se aceptan ya casi como rasgo idiosincrásico.

Desde mi condición de profesor "de aula", no de despacho, y mucho menos de Comité Central alguno, quiero manifestarle que nuestros alumnos tienen una seria deficiencia en la formación lingüística, ¡no en inglés!, sino en catalán y en castellano, excepto que las encuestas "de parte" sirvan ya como argumentos serios. Es la experiencia de 25 años de profesión quien le habla, no una posición teórica respecto de destinos nacionales o programas educativos. A día de hoy, ¡qué bien haría nuestro Conseller en dejarse de anuncios excelentes de imposible cumplimiento y reconocer la realidad en lo que ésta tiene de terca obviedad imperativa: dedíquese una hora diaria en todos los cursos a la enseñanza del catalán y del castellano durante la Primaria y la Secundaria Obligatoria, y otro gallo nos cantará! De poco o nada valen las inversiones hechas con la alegría propia de quienes viven de espaldas a las necesidades reales y de frente a los compromisos electorales o a los sueños de construcción de identidades. Le recomiendo una lectura, la del Decret 143/2007 Currículum de Secundària Obligatòria, publicado en el DOGC 4915: ahí verá plenamente constatado el aforismo goyesco: el sueño de la razón... La "excelencia", así pues, como ya se puede imaginar, suena en nuestros sufridos oídos profesionales casi como una burla, como un sarcasmo; sobre todo cuando se tienen en una misma aula alumnos que no dicen una palabra en castellano, otros que lo hablan con fluidez y algunos que están dispuestos a que no se les enseñe nada en absoluto.

La extensión de la educación obligatoria a los 16 años ha corrompido el sistema de tal manera que si antes había un sector educativo que necesitaba una reforma urgente, la Formación Profesional de primer grado, la LOGSE consiguió, con el tiempo, que esa necesidad de reforma haya acabado siendo necesaria para toda la secundaria, de ahí la endeblez de los Bachilleratos actuales y su nivel de fracaso escolar. Por cierto, para su entusiasmo superestrcutural supongo que sería un golpe fuerte saber que las cifras de fracaso escolar son un descarado maquillaje de lo que en realidad está sucediendo, y le invito a "pasearse" por algunas sesiones de evaluación de final de curso por cualquiera de los muchos IES de nuestro país. Ahí verá, por ejemplo, la facilidad -¡y felicidad Departamental!- con que pasan alegremente los alumnos de curso, dispuestos a seguir "calentando" la silla y volviendo imposible la convivencia. ¡Si supiera el escasísimo número de reuniones de carácter pedagógico a las que yo he asistido a lo largo de mi vida profesional -me sobra una de las dos manos...- y el fatigoso número de las tenidas para atender problemas de disciplina! No sé si alguna vez ha estado trabajando en un IES, pero mucho me temo que no, y si lo ha hecho debió de haber sido en los tiempos del BUP, sin duda. Por eso alaba como una conquista social la educación obligatoria hasta los 16, sin percatarse de que, a partir de los catorce años, es IMPOSIBLE, sí, con mayúsculas, enseñar a quienes no quieren aprender y pierden lastimosamente el tiempo durante dos o tres años hasta que son derivados a Garantía Social o se les aprueba el 4º de ESO con la condición de que se matruiculen en Formación Profesional. Es decir, que de logro social nada de nada, salvo que usted entienda por logro social tenerlos bajo nuestra responsabailidad social mientras alimentan su desidia, su ignorancia y su irascibilidad.

En fin, me extiendo demasiado y sé que no debo. Quizás ni llegue hasta esta línea. Me doy por satisfecho con que sepa que las visiones de la realidad conviene que partan de una premisa básica: reconocer la propia realidad tal como es, no como nos gustaría que fuese; pero no para no poder cambiarla, sino para cambiarla sin estrellarse contra ella, sin ser refutados por ella. Ahí tiene el ejemplo político del Estatut y el vacío ciudadano que sufrió, al ser aprobado por menos del 50% del censo electoral.

Disculpe, si acaso, el tono arrebatado de mi carta, pero 25 años de sufrir políticas irracionales le dejan a uno más que escarmentado y desollado, la verdad.

Sigo siempre con interés sus artículos.

Un saludo cordial
Juan José González Pozuelo

Ahí la tenéis. Un saludo cordial y profesionalmente sufrido.
Juan José González


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