El sistema es tan malo que sólo hace destacar al 4% de alumnos0

Lectures (387) 02/04/2008, 09:43  |  Magisnet. Adrián ARCOS  |  Etiquetes: #LOE,

El catedrático en Educación Comparada y profesor d ela UNED considera a la familia y al maestro como los dos pilares claves de la Educación y lamenta que nuestro país siga desfasado y encorsetado en un sistema comprensivo que llega hasta los 16 años.

Un hombre de una claridad impresionante en sus argumentos, razonándolos en todo momento con casos reales y actuales. José Luis García Garrido es catedrático de Educación Comparada y profesor de la UNED. Gran conocedor de los sistemas educativos de todos los países, nos relata las carencias del sistema “escolar” español. Para él, familia y profesor son las prioridades básicas de la Educación.

¿Qué cambiaría de nuestro sistema educativo?

Fundamentalmente cambiaría el enfoque. Nuestro sistema educativo se ha convertido en un puro sistema escolar. Todo el mundo reconoce que la primera causa de éxito o fracaso escolar es el ambiente sociocultural de las familias. Mejorar ese ambiente supondría un operativo que requiere muchos años, ya que conlleva un cambio de hábitos mentales. También está demostrado dogmáticamente que la segunda causa es el maestro, independientemente de los recursos, pero hoy día el maestro es una inversión relativa en los sistemas escolares.

¿Qué papel debería tener entonces el profesor?

Absolutamente central. La Administración está obsesionada con los recursos, medios, textos, aulas estupendas, instalaciones deportivas… Pero todo eso tendría que estar solicitado desde el maestro, no desde las políticas, sino que el profesor decidiría los recursos que necesita para completar su labor. El maestro es la principal causa del aprendizaje.

¿Y la familia?

Los padres deberían disponer de horarios más permeables para poder asistir a los centros, pero no a pedir explicaciones, sino por el interés en la Educación de sus hijos. En Estados Unidos los padres tienen una enorme sensación de que el centro es suyo. Pero allí no hay asociaciones de padres, sino de padres y maestros. La gente tiene un gran afán de participación en los centros, no va allí a fisgonear ni a echar la culpa de todo al profesor, como hacen aquí los padres.

Entonces ¿qué políticas tendría que poner en marcha la Administración?

Todo esto hay que organizarlo desde la vida política, pero tiene un coste no tanto de dinero, sino de atención a la profesión docente. La comprensividad, que se instaló en España en 1970, ha dado de sí todo lo que podía y en todos los países ha sido rectificada. En nuestro país, veinte años después, en 1990, eso fue a más. Hoy, en 2008, con el nuevo triunfo electoral de Zapatero, todavía pensamos que la comprensividad es la clave de la Educación. Todos los países que promovieron la comprensividad se han dado cuenta de que la idea de igualdad tiene un gran poder en Educación, pero esa idea convertida en igualitarismo destroza la Educación. Hace poco vi cómo la reforma italiana abría paso a la diversificación a partir de los 14 años, y aquí seguimos desfasados con una estructura comprensiva hasta los 16 años.

¿Y la llamada atención a la diversidad de la LOE?

Ni se ha traducido hasta el momento en nada ni se puede traducir. Los únicos que han preferido ese sistema son los norteamericanos. Allí los alumnos, a partir de los 12 años, disponen de una gran opcionalidad a la hora de escoger las asignaturas importantes, que están a su vez divididas en distintos niveles. Es una atención a la diversidad fuerte, pero esto es carísimo, ya que alguna highschool americana suele tener de promedio de 200 a 250 asignaturas. En el Reino Unido, país inventor de la comprensividad, hay unas divisiones clarísimas a partir de los 14 años en función de los intereses de los alumnos. Los alemanes dividen a los niños a los 10 años. Aquí seguimos empeñados en una escuela comprensiva hasta los 16 años, con esa idea de atención a la diversidad, pero que es algo teórico, ya que depende de la voluntad del maestro, y el maestro está desatendido. Se dice que Finlandia tiene sistemas comprensivos, pero en absoluto es así. Sí es cierto que se valora mucho el grupo en general, pero el perfil que tiene el maestro finlandés no tiene nada que ver con el español y, además, existe una atención inmediata al alumno que se descuelga.

¿Se debería valorar más la excelencia en lugar de tanta comprensividad?

Es el déficit fundamental de nuestro sistema escolar. El problema en España no es que tengamos una alta tasa de fracaso escolar, que es muy preocupante, ya que nuestro país permite que fracase uno de cada cuatro alumnos a los 14 años y uno de cada tres a los 16 años. Pero lo peor es el nivel de alumnos en España que alcanzan niveles claramente satisfactorios, ni siquiera estoy hablando de niveles de excelencia. En España constituyen sólo el 4%. Es increíble. Ningún país europeo tiene esos niveles de excelencia tan bajos. Es imposible que un país sin líderes vaya adelante. No es que aquí seamos tontos, es que el sistema es tan malo que hace que sólo el 4% de los españoles sean alumnos destacados. En cualquier otro país europeo llega al 20%.

¿Qué le parecen las críticas al sistema de repetición?

Las críticas son razonables. Lo que hay que conseguir en Educación es que el alumno no fracase y evitar que se produzca la tentación de la repetición. Ahí sí queda mucho por hacer, sobre todo conseguir maestros dedicados, que puedan rescatar a los alumnos para ponerlos inmediatamente al día y reincorporarlos al grupo general. Nuestro sistema educativo es tan malo que necesitamos que la repetición se aplique. Lo que no se puede hacer es quitar la repetición como si fuera ése el daño, ya que es una consecuencia lamentable a la que hemos llegado porque está mal planteado el sistema.


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