Un ordenador por niño. ¿Y qué más?0

Lectures (467) 25/04/2009, 01:25  |  La Lengua. Elías/Melilla

Leo en radiocable.com que el Gobierno dará un ordenador a cada niño de Primaria. Y me pregunto si va a dar algo más, porque dar, lo que es dar, se les pueden dar muchas cosas a los niños: PSPs, cachorritos de enormes ojos, ropa de marca. Hasta podemos teñirlos a todos de rubio, y tal vez así vayamos acercando nuestros niveles a los de Finlandia. ¿Quién sabe?

No. El problema no es que los niños no tengan ordenadores. Primero, porque calculo que el 80% de los alumnos que he tenido —y no doy clases precisamente en la autonomía española con mayor nivel de renta— ya tenían un ordenador en su casa. Y segundo, porque hay un extraño hecho que vengo comprobando desde hace un par de años, y que hasta el momento no me ha fallado: los niños que tienen un ordenador personal en su habitación siempre bajan su rendimiento respecto a los demás. Siempre.

Se me podría echar en cara que cometo la estupidez de pensar que un ordenador por sí solo es suficiente para disminuir el rendimiento de los alumnos. Y eso no es cierto. Pero tampoco voy a defender —porque creo que es una estupidez igual de grande— que un ordenador por sí solo es suficiente para mejorar el rendimiento de los alumnos. Un ordenador, per se, es un simple objeto, como una tiza, un libro o un cuaderno. Sí, tiene millones de posibilidades: como una tiza, un libro o un cuaderno. Y no solo sirve para el ocio, sino también para cosas creativas y educativas: una vez más, exactamente igual que los otros tres objetos.

Este Gobierno, como todos, pretende resolver los grandes problemas tomando un atajo, que en la mayor parte de los casos suele ser dinero. Igual que con el desastre inmobiliario español: podría emprender unas medidas legales y sociales de fondo para que, a medio y largo plazo, no nos vuelva a pasar lo que nos está pasando, con tantas empresas quebradas, familias en la ruina y pisos vacíos; sin embargo, se ha decidido por inyectar una cantidad lujuriosa de dinero para salvarles hoy el culo a los bancos y los especuladores urbanísticos. Y mañana ya tendremos otra estafa para tirar un par de lustros más, que en esto de la jeta de cemento no hay quien nos gane.

Si hay problemas en la educación, se le compra un ordenador a cada alumno y asunto arreglado. Ya veréis cómo suben las estadísticas de aprobados.

Pues tampoco. Voy a pasar por alto el tiempo de arranque y de apagado de los ordenadores actuales, y los problemas que suelen dar (en una clase de treinta alumnos, ¿cuántas posibilidades hay, estadísticamente hablando, de que el profesor tenga que pasar diez minutos intentando hacer que el ordenador de un alumno funcione? Suponiendo que solo falle uno entre treinta, claro). Voy a omitir, también, mi certeza de que este Gobierno socialista dará un montón de nuestros millones a Microsoft, la empresa del tipo más rico del planeta, para comprarle licencias de Windows y de MS Office. Supongamos que funcionan todos con Ubuntu y con OpenOffice y que nunca fallaran (que conste que adoro tanto esa distro como esa suite ofimática, pero lo que es fallar, también fallan cuando les da por ahí). Supongamos, digo, que desde el minuto 1 hasta el minuto 50 tengo treinta alumnos con 30 ordenadores plenamente operativos.

Que alguien me explique, por favor, por qué razón tengo que creer que eso va a mejorar necesariamente la calidad de la educación española. Porque dudo mucho que el problema de la educación en este país sea la falta de dinero ni la falta de ordenadores. Jamás ha habido en España tantos ordenadores en las aulas, ni tanto dinero, y jamás los resultados académicos han sido más bajos. ¿Por qué habrían de subir mágicamente los resultados en cuanto demos un ordenador a cada niño, teniendo en cuenta, además, que el 100% de los alumnos tienen acceso a ordenadores siempre que quieran, si no es en sus casas, en bibliotecas públicas o en los propios centros escolares?

No os equivoquéis conmigo. Cualquiera que me conozca personalmente sabe que soy literalmente incapaz de pasar 24 horas separado de mi ordenador (en mis frecuentes visitas por razones personales a Málaga, que suelen durar entre 24 y 48 horas, mi portátil viene conmigo). Adoro los ordenadores, adoro su funcionalidad, su utilidad, la puerta que constituyen a este increíble mundo del conocimiento y la maravilla que es Internet. Pero seguimos rehuyendo el problema auténtico: los alumnos no es que no estudien porque no les gusten los libros. Lo que no les gusta es lo que hay en los libros. En los libros hay complicados teoremas, rebuscados mecanismos sintácticos, vidas de gente que ni les va ni les viene y otros miles de datos que, no saben por qué —lo sabrán cuando crezcan y tal vez, ay, sea demasiado tarde— los obligamos a aprender porque los adultos lo consideramos de vital importancia para su futuro y el de la sociedad. Y en los ordenadores que les regalemos va a haber lo mismo, pero en colorines. No va a haber messenger ni tuenti ni fotolog. Y lo que vamos a conseguir, si nos ponemos pesimistas, es que odien los ordenadores tanto como odian los libros.

Oye, me diréis, pero es que un ordenador no es un libro. Un ordenador es un artilugio divertido con miles de posibilidades.

¿Y qué es un libro, sino eso mismo? ¿Y cómo hemos conseguido que todo el mundo los odie?

Que quede este humilde post como mi homenaje a este día de las páginas amarillentas e inolvidables.

El verdadero problema de la educación, en el post que viene. Estad atentos a vuestras pantallas. Mientras, echad unas páginas a mi salud.

http://lalengua.info/2009/04/un-ordenador-por-nino-¿y-que-mas/


facebook twitter enllaçar comentar


Tornar a la pàgina d'inici

Comentaris

Sense comentaris.

Afegir comentari

S'ha d'estar connectat per publicar un comentari.

Espai Personal Wiki Suport Twitter Facebook Youtube
Qui som què fem

Contacta'ns

Pots contactar amb nosaltres a la seu central o a qualsevol de les nostres seus territorials

Utilitzeu el Servei d'Atenció al Professorat per a consultes.

Política de privacitat i avís legal