Si funciona, no lo toques0

Lectures (528) 15/05/2009, 08:51  |  La Lengua. Elías/Melilla  |  Etiquetes: #LOGSE, #LOE, #LOCE,

«Si funciona, no lo toques.» Si todo el sentido común de la experiencia informática, al menos la mía, tuviera que resumirse en un solo consejo, sería este. Y es, además, el que doy a la gente que me rodea cuando comete el peligroso error de tomarme por un gurú de los bits.

Puedo contar los discos duros que he perdido intentando mejorar algo que funcionaba razonablemente bien, incluso puedo hacer una estimación de las fotografías irrecuperables que he perdido por no seguir este consejo (unos cuantos miles). Lo que es incalculable es el número de horas perdidas intentando mejorar lo que no necesitaba mejorarse. Si valoráis en algo vuestros datos y, sobre todo, vuestro tiempo, hacedme caso: no intentéis mejorar lo que a fin de cuentas funciona, aunque sea con algún parche aquí o allá. Ah, y haced copias de seguridad semanales.

Hay dos aspectos de la sociedad española actual sobre los que casi todo el mundo parece coincidir en que están fatal: la educación y el descontrol de los menores. Yo no tengo pensamientos tan catastrofistas en ninguno de los dos temas, pero el debate existe, y por supuesto tiene un poso de razón. Pero lo curioso del asunto es que casi todas las personas con las que hablo suelen tener la causa del problema claramente identificada: dos leyes relativamente innovadoras, desarrolladas con muy buena voluntad, y que han cambiado el funcionamiento de nuestra sociedad poco a poco pero radicalmente. Una es la famosa y denostada LOGSE, la ley de educación que derogó la de 1970 y en la que se han inspirado las posteriores: la LOCE, que no llegó a estar vigente, y la actual LOE. La otra es la Ley del menor.

Todo el mundo achaca a la LOGSE —y a las leyes subsiguientes— el fracaso escolar en nuestro país, que crece cada año (el fracaso, no el país). Y también casi todo el mundo echa la culpa a la Ley del menor los terribles casos que vemos cada día en los telediarios: jóvenes que se divierten asesinando, madres en la cárcel por bofetones, que no palizas, y casos similares. Si bien no es cierto que lo de quemar a mendigos vivos como actividad de ocio sea ni mucho menos habitual, a pesar de que los telediarios están empeñados en que lo pensemos, es difícil sin embargo negar la evidencia del fracaso escolar.

Casi todos los adultos, excepto los pocos firmes defensores de las nuevas leyes (que parecen sordos ante lo que podría entenderse como un clamor popular), están de acuerdo en que el descenso en la exigencia de esfuerzo que han supuesto las nuevas leyes educativas es el principal responsable de los pésimos resultados académicos de nuestras nuevas generaciones. Asimismo, casi todos piensan que la Ley del menor entiende de manera perversa la protección a los menores de edad, y que eso contribuye a que muchas personas, entre ellas muchos menores, sean víctimas de los destinatarios de la Ley, algunos de los cuales creen, con parte de razón, que el sistema les otorga cierta impunidad.

El debate que quiero proponer, porque en este artículo no quiero dar respuestas, sino generar comentarios, es el siguiente: ¿funcionaba mal la enseñanza antes de la nueva y bienintencionada LOGSE? Aparte de algún temario anticuado, y de la escasa presencia de las nuevas tecnologías, y algún parche más, ¿era necesario realizar un cambio tan radical, que ya nadie puede cuestionar que ha originado un descenso sin precedentes en el rendimiento escolar? Por otra parte, ¿estaban los menores desprotegidos antes de la Ley del menor? ¿Morían diariamente chicos a manos de sus padres, como para que fuera necesaria una ley que puede poner entre rejas a un padre que, con la mejor de las intenciones, propina un cachete a su hijo? ¿El balance, a años vista, es positivo o negativo?

¿Habría sido mejor, tal vez, no tocar lo que parecía que funcionaba, y quedarnos con un sistema de enseñanza que no nos tenía en los puestos de cola de Europa, aunque hubiese sido creado durante la dictadura y no durante la democracia? ¿Habría sido mejor quedarnos con unas leyes que, quizás por omisión, permitían cierta violencia física de los padres hacia los hijos, pero impedía otra forma de violencia hacia los menores, como es la de no hacerles ver sus límites y permitir que se sientan invencibles e impunes? Vuestras opiniones, donde siempre.

http://lalengua.info/2009/05/si-funciona-no-lo-toques/


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