Hemos sido esclavos de nuestros padres y ahora somos esclavos de nuestros hijos0

Lectures (762) 05/10/2010, 09:14  |  ABC. FERNANDO CARRASCO/SEVILLA

El juez de Menores Emilio Calatayud, que aboga por un «Pacto por el menor», achaca la delincuencia de los jóvenes al fracaso escolar y la a excesiva permisividad de sus progenitores

«Está bien que los menores gocen de protección, de sus derechos, pero lo que pasa es que nos hemos olvidado de los deberes del hijo. Lo mismo que tienen derechos tienen deberes y hemos de exigírselos, y el primero de ellos es respetar a sus padres. Ellos no son tontos y han hecho abusos de sus derechos. El conocido juez de menores Emilio Calatayud no dejó indiferente a nadie ayer en la conferencia que, en la Fundación Cruzcampo, ofreció Con motivo de los actos del centenario fundacional del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y Ciencias de Sevilla y Huelva. Y es que Calatayud, que como dijo al principio de su alocución «no hablo en nombre de los jueces sino en el mío propio porque también soy padre y ciudadano», fue claro al señalar «soy preconstitucional pero como padre, postconstitucional. Y es que hemos pasado de ser esclavos de nuestros padres a ser esclavos de nuestros hijos». Y como ejemplo, un botón. De los 20 ó 25 juicios que ha celebrado últimamente Calatayud, «tres o cuatro han sido de denuncias de padres a hijos. Yo he visto bocas partidas por hijos a padres».

Pacto por el menor

Esta circunstancia viene dada, a juicio del juez de menores, cuando se rompe la base, esto es, la permisividad de los padres y el fracaso y absentismo escolar. «El 82% de los chavales delincuentes es por el fracaso escolar. Y la pena es que muchos padres fomentan el absentismo». Recordó que el pasado año «condené a 21 chavales a aprender a leer porque no sabían. Por eso es más importante un pacto por el menor que un pacto por la Educación».

Porque además del absentismo escolar y, por lo tanto, el fracaso posterior en la vida, Calatayud incidió en otro aspecto que considera muy importante, y que no es otro que el de las drogas en los menores: alcohol, marihuana, esnifar pegamento o «electrificarse» —esnifar el hilillo de las pilas cuando están a punto de agotarse— y otras de similar importancia: el móvil e Internet. «Los jóvenes no saben vivir sin el móvil y sin el ordenador», y consideró que «tenemos muchos niños que se están volviendo locos por el policonsumo. Cuando escuchamos a un chaval “yo controlo”, hay que comenzar a preocuparse». Señaló que, según un estudio, «el 38% de los jóvenes en general están deteriorados por el policonsumo y sólo el 25% son maduros», por lo que volvió a reiterar la importancia de ese pacto por el menor en el que «nos tenemos que implicar todos, absolutamente todos, si no, no servirá para nada».

El acto contó con el presidente del Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y Ciencias, José Bueno, y con el presidente de la Fundación Cruzcampo, Julio Cuesta.


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