Nueve de cada diez alumnos inmigrantes estudia en la pública0

Lectures (797) 23/09/2011, 09:31  |  Diari de Tarragona. NORIÁN MUÑOZ

La consellera de Ensenyament, Irene Rigau, anunció hace pocos días que estudia abrir las zonas de escolarización para lograr un reparto más equilibrado de la población inmigrante en los centros escolares de los barrios donde hay un alto porcentaje de población extranjera.

La ciudad de Tarragona no es ajena a esta realidad. Rosa María Bote, presidenta del Ampa del Ceip Campclar, asegura que el porcentaje de inmigrantes en su centro ronda el 90% y pone un ejemplo: «Tenemos dos líneas de p-3 de unos 20 alumnos y en cada clase sólo hay 3 ó 4 alumnos que no son inmigrantes».Asegura que cada vez que consulta porqué hay esta concentración en su colegio «me dicen que es por el barrio en que estamos». No obstante, la respuesta no le convence, ya que en su misma zona escolar son seis colegios, y ninguno tiene tal concentración de alumnos extranjeros.Pero si la desigual distribución de alumnos inmigrantes es evidente si se comparan los barrios de la ciudad (a pesar de que no hay datos oficiales), el desbalance es mucho más acusado si la comparación es entre centros públicos y concertados.

Según los datos del curso 2009-2010 en esa fecha estudiaban en educación infantil, primaria y ESO en el Camp de Tarragona 13.875 alumnos inmigrantes, que representaban un 15,3% del total. De ellos 12.607 (el 90%) asistían a la escuela pública y 1.268 (el 10%) lo hacían en una concertada. Los datos también apuntan a que hay etapas educativas en las que cabría hacer muchos esfuerzos para no superar la cuota del 30% propuesta por Rigau. Un caso es el de la comarca del Tarragonès, donde el 27,2% de los alumnos que estudian ESO en institutos públicos son extranjeros.

Problema urbanístico

Joan Sanahujes, concejal de educación del Ajuntament de Tarragona apunta a que esta desigual distribución de alumnos extranjeros está estrechamente ligada con un tema urbanístico porque las zonas donde la vivienda es más económica y, por ende donde hay más inmigración son algunos barios periféricos. Destaca además el efecto llamada que ejerce entre los colectivos de un mismo origen la posibilidad de convivir con personas que tienen las mismas raíces. «No es una realidad que cree la escuela, sino que se refleja en ella».Sobre la propuesta de Ensenyament dice no tener ninguna constancia «no sabemos ni de donde sale la cifra del 30%, o porqué es esa y no un 25%, por ejemplo». Eso sí, dice que son conscientes de esta concentración y están dispuestos a estudiar la situación con Ensenyament «Pero de la realidad concreta de Tarragona, centro por centro».Esther Fernández ,presidenta en Tarragona de la Federació d’ Associacions de Mares i Pares d’ Alumnes de Catalunya, Fapac, considera que el anuncio de la consellera es una más de tantas noticias desconcertantes que no se sabe muy bien como se pondrá en práctica. Cree que la administración debería hacer más por equiparar el porcentaje de alumnos inmigrantes entre centros públicos y privados «porque la concertada también la pagamos todos». Josep Maria Cartanyà , portavoz del sindicato Ustec en el Camp de Tarragona señala que no están seguros de que dicha redistribución se pueda hacer a la luz de las leyes educativas actuales y consideran que vulneraría, entre otros derechos, el de la familia a elegir centro.

Cartanyà apunta que esta supuesta libertad de elección de centro no es tal, ya que el sistema actual de matriculación, que califica de poco transparente, implica que la preinscripción debe hacerse directamente en un centro, y es aquí donde algunos colegios aprovechan de advertir a los potenciales alumnos que no le interesan que el colegio ya está «lleno». En su opinión la única manera de garantizar que no haya «selección» de alumnos es que exista una oficina unitaria que reciba todas las preinscripciones y se encargue de aplicar los varemos. Considera que si se evitara esa «selección de alumnos» la situación estaría mucho más equilibrada.

Asegura el dirigente sindical que, además de atender a más inmigrantes, la escuela pública también es la que absorbe, casi íntegramente, la matrícula viva, es decir los alumnos que llegan a lo largo del curso. Por este concepto la ratio de los grupos de clase puede aumentar hasta un 10%, pasando en los 25 a alumnos en primaria a 27 0 28 y de 30 en la ESO a 33.

En su opinión, todavía falta por conocer más detalles sobre cómo se implementaría la medida, pero temen que detrás exista la voluntad de conseguir más alumnos para los centros privados que han visto bajar la matrícula debido a la crisis económica y buscar una manera de financiarlos.

Realidades diferenciadas

Pero no sólo varía el volumen de inmigrantes en los centros, sino las características de esa inmigración. Asunción Josa, directora de la Escola Ponent, de Camp Clar, con un porcentaje de alumnos inmigrantes que no superaría el 20% cuenta que en su escuela, donde no hay aula de acogida, la mayoría de los niños inmigrantes provienen de familias que ya llevan tiempo en el barrio y cuyos niños comenzaron la escolarización en el centro desde P-3, con lo cual su adaptación al centro ha sido muy similar a la de los locales.Por su parte Josep Queraltó, director de la escuela Torreforta, antes Gual Villalbí, prefiere no dar datos sobre la concentración de inmigrantes en su centro donde sí hay aula de acogida. Explica que es de sentido común que haya que hacer un esfuerzo complementario con los alumnos que no dominan la lengua.

No obstante advierte que a menudo se piensa en la lengua como un problema a solucionar, y no se ve que hay diferencias culturales que también son importantes y que influyen en la vida escolar. Cree que habría que revisar conceptos como el de «nouvingut», ya que a un alumno sólo se le considera como tal durante 24 meses.

Las concertadas, abiertas

Preguntado sobre el tema Josep Maria Prats, director de La Salle , asegura categórico que «nosotros no cerramos la puerta a nadie, sólo pedimos respeto a nuestro ideario cristiano».

Asegura que en sus centros no han puesto ni pondrían ningún impedimento para el ingreso de más alumnos extranjeros. En su opinión lo que disuade muchas familias de fuera de matricularse en el centro es el hecho de pagar la sexta hora, (unos 65 euros mensuales) aunque aclara que el colegio tiene un sistema de becas, actualmente funcionando, para las familias que no pueden hacerse cargo de este coste. Señala que cada centro de La Salle tiene sus características. En Torreforta los alumnos extranjeros rondan el 20% y en otras zonas de Catalunya representan más de la mitad del alumnado Sobre la redistribución de alumnos, Prats es de los que aboga porque toda Tarragona sea una única zona escolar.

Por su parte Joan Andreu, director del Sagrat Cor y portavoz en Tarragona de la Fundació Escola Cristiana de la que participan 10 colegios locales , cree que es un error pensar en la inmigración como un problema. A su juicio, en lo que hay que pensar es en la atención a los alumnos con necesidades educativas especiales y éstas no sólo tienen que ver con no dominar el lenguaje, sino con problemas conductuales, sociales o de discapacidad y éstos no distinguen nacionalidades.

A su juicio, en vez de «repartir a los alumnos como si fueran muebles» lo que habría que garantizar es que en los centros donde haya alumnos con necesidades específicas, estén donde estén, haya los recursos materiales y humanos para atenderlos.


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