Decanos se oponen a exigir más nota para acceder a las facultades de Educación0

Lectures (919) 16/08/2012, 14:08  |  La Vanguardia. Maite Gutiérrez  |  Etiquetes: #Oposicions,

Ensenyament insiste en que es necesario mejorar el nivel de los futuros docentes. Cada vez más maestros hacen faltas de ortografía o tienen lagunas en ciencias

No habrá más exigencia para los futuros maestros en las universidades. Los decanos de las facultades de Educación de Catalunya se oponen a pedir un mínimo de seis puntos en los exámenes de selectividad de catalán, castellano y matemáticas a las personas que quieran estudiar el grado de magisterio. El Departament d’Ensenyament pretendía introducir este requisito en la selectividad del próximo curso, para los alumnos que el mes que viene empiezan segundo de bachillerato, pero se ha encontrado con el no inesperado de las universidades.

La consellera Irene Rigau se propuso, al llegar al cargo, reforzar la formación inicial de los docentes. En los últimos años, esta formación ya experimentó cierta mejora con las reformas derivadas del plan Bolonia. La carrera de Educación Infantil y la de Educación Primaria han ganado un año más de estudio al pasar de diplomatura a grado –de tres a cuatro años–, algo que reivindicaba desde hace tiempo el sector educativo. Eran necesarias más horas de formación, y ahora ya se tienen. En el caso de la Educación Secundaria, el antiguo y obsoleto Curso de Adaptación Pedagógica, que duraba 150 horas, se sustituyó en el 2009 por un máster de un año que todos los titulados deben superar si quieren dar clases en ESO o bachillerato.

Desde Ensenyament, sin embargo, creen que se debe ir “más allá” y han formulado ocho medidas para impulsar la formación de los profesores. Entre ellas, Ensenyament pone especial énfasis en exigir más nota en los exámenes de lengua y matemáticas de selectividad. Los estudiantes que quieran acceder a las facultades de educación tendrían que obtener un mínimo de seis puntos sobre diez en estas materias básicas. La idea es que los estudiantes mejor preparados se dediquen a la enseñanza, siguiendo el modelo de países como Finlandia. El tan aclamado sistema finlandés destaca por su estricto programa de selección de profesorado –ver artículo en la página siguiente–, un método que Rigau quisiera adaptar a las necesidades de Catalunya. Pero después de casi un año negociando con los decanos de las nueve facultades de educación, la medida no se aplicará el curso que viene –y puede que nunca–. Los decanos no están de acuerdo, según explican ellos mismos. Todos los consultados coinciden en señalar que “no es justo” poner requisitos extra a los futuros estudiantes de magisterio. “Un alumno puede mejorar a lo largo de la carrera universitaria, para eso están las facultades”, señala Vicent Climent, decano de la facultad de Educación de Blanquerna-URL. Climent, al igual que los demás decanos, propone alternativas, como incrementar las horas dedicadas a la didáctica de la lengua o las matemáticas en las facultades, exigir un mayor nivel en las oposiciones o incrementar el periodo y la calidad de las prácticas.

Ensenyament no da la espalda a estas opciones, pero defiende el requisito previo de la buena nota para los aspirantes a las facultades de Educación. Fueron los propios profesores de primaria los que pidieron a Rigau que introdujese algún tipo de condición extra para los futuros maestros, explica Jorge León, miembro veterano de la Junta Central de Directores de Primaria y maestro durante más de tres décadas. “Cada vez es más frecuente encontrar a maestros jóvenes, que acaban de salir de las facultades o con las oposiciones recién aprobadas, con una mala base en las materias fundamentales”, afirma León. Este docente explica que el número de maestros que cometen faltas de ortografía, que no interpretan bien los textos o no se expresan de forma correcta crece. Además, algunos dejaron de estudiar matemáticas en cuarto de ESO, pero tendrán que enseñar esta materia a chicos de hasta doce años. De hecho, un 75% de los estudiantes de magisterio que vienen del bachillerato estudiaron la modalidad de Humanidades –donde no se hacen matemáticas– o Ciencias Sociales en el instituto, sólo el 25% viene del bachillerato científico o tecnológico. “Es fundamental que el nivel de los maestros mejore; para enseñar debes saber cosas, tener una buena base, no podemos permitir que un profesor cometa faltas de ortografía o tenga lagunas en matemáticas”, insiste este docente. León no se refiere a que todos los maestros presenten estos problemas, se trata sólo de una parte, mientras que el grupo de los docentes excelentes es amplio. Sin embargo, esta porción de maestros con bajo nivel “va en aumento”, sostiene.

Ensenyament insiste en su iniciativa. Ante la negativa de los decanos, buscará el apoyo de los rectores de las universidades para introducir el requisito de la nota de entrada. Sólo el Ministerio de Educación podría obligar a adoptar esta medida, pero no parece que esté por la labor. Al no ser competencia autonómica, sólo queda una opción: que las facultades acepten por sí mismas exigir más nota, como un requisito propio pactado entre todos. Pero aquí viene el inconveniente: si pidieran un mínimo de nota para entrar, las facultades se quedarían sin buena parte de sus alumnos. Un estudio realizado por la comisión que sigue la reforma de la formación de los maestros indica que sólo el 10% de los estudiantes de las facultades de Educación obtuvo más de un 7 en los exámenes de lengua de selectividad. El porcentaje de los que obtuvo más de 6 puntos supera el 60%, y alrededor de un 30% se quedó en el suficiente.

Otra de las peticiones que realizó la Junta Central de Directores de Primaria fue la de incrementar el periodo de prácticas, para que los docentes lleguen a la escuela con más experiencia en el aula. Ensenyament y los decanos sí coinciden aquí.

Las reuniones entre una y otra parte continuarán este septiembre. En juego está la formación de los profesores, y por lo tanto, el nivel de la escuela de Catalunya. Aparte de la formación inicial (en las universidades) el sector educativo reclama un cambio en la formación continua. Ensenyament ha reducido el presupuesto para esta partida un 90% en los últimos dos años, lamenta Montse Ros, responsable de la federación de Enseñanza de CC.OO. Ros opina que la formación continua requiere un revulsivo. “Es necesario conectarla a la universidad y a Europa, impulsar la investigación pedagógica y no quedarnos sólo en los cursos de verano”, insiste esta educadora.


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